Semana decisiva en Poznan para reducir la amenaza climática

La conferencia de la ONU sobre el clima en Poznan (Polonia) abre el lunes su
segunda semana, a la espera de los ministros de Medio Ambiente el jueves, y
esperanzada en recobrar un impulso hasta ahora inexistente pese a las
advertencias sobre las consecuencias del cambio climático.

Unos 10.000 delegados de 150 países están reunidos desde el 1 de diciembre y
de aquí al viernes 12 tendrán que haber lanzado la fase de negociaciones de
un nuevo acuerdo, que debe concluirse dentro de un año en Copenhague y que
sucederá al Protocolo de Kioto.

"Si nos falta el impulso en Poznan, nos será difícil encontrarlo durante el
camino. El problema está en saber si tenemos suficiente voluntad política
para desembocar en algo útil", dijo un delegado europeo antes de la apertura
de los trabajos.

De momento ha pasado una semana sin avances significativos. Y la nueva
semana se verá reducida en un día, el lunes, para permitir a los
participantes musulmanes que celebren el Aid el Kebir, la Fiesta del
Sacrificio.

Sin embargo, tal como recordaba al comienzo de las sesiones el jefe del
Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU,
Rajendra Pachauri, el tiempo apremia: las emisiones de gases de efecto
invernadero de los países industrializados tienen que empezar a reducirse de
aquí a siete años para evitar un calentamiento climático mundial al final
del siglo.

En Poznan, los 193 países firmantes de la Convención de Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático (CNUCC) están llamados a adoptar una visión común
para el futuro.

Pero esa "visión compartida" no fragua: en los primeros debates se opusieron
los países industrializados y los países en vías de desarrollo, que
reprochan a los primeros no asumir sus responsabilidades históricas.

"Los países en desarrollo han llamado a los más ricos a hacer prueba de
liderazgo (optando) por una reducción de entre 25 y 40% de aquí a 2020 de
sus emisiones", dijo el viernes el más alto responsable de la ONU para
cuestiones climáticas, Yvo de Boer.

"Pero al menos, todos coinciden en la necesidad de mostrarse ambiciosos",
matizó.

A las dificultades se añade una Europa empantanada en el proceso de adopción
de su plan sobre cambio climático, y el hecho de que la nueva administración
estadounidense del presidente electo Barack Obama, que ha hecho muchas
declaraciones alentadores sobre medio ambiente, no entrará en funciones
hasta el 20 de enero.

"Estamos en un momento complicado", admite el embajador francés para el
clima, Brice Lalonde, quien añade la crisis financiera a los problemas ya
existentes.
Pese al martilleo del principio de que la crisis no alterará la voluntad de
progreso de los Estados contra el cambio climático, "todo el mundo sabe que
habrá menos dinero sobre la mesa en los dos próximos años", dice Lalonde.

Con todo, Yvo de Boer no renuncia a la fecha límite de diciembre de 2009
para adoptar un acuerdo que reemplace el Protocolo de Kioto, vigente hasta
2012.

Refiriéndose a un eventual aplazamiento, el responsable de la ONU dijo el
viernes que "ese tipo de razonamiento no es ni útil ni necesario".
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