La Moringa: Alimento alternativo y saludable


El próximo 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación. Este año, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) pretende sensibilizar sobre “El derecho a la alimentación”, según reza el lema de la jornada. En la actualidad, ese derecho puede quedar garantizado en zonas áridas y tropicales del mundo gracias a la moringa oleífera, una planta de múltiples usos y enormes potencialidades cuya principal utilidad es la alimenticia.



La moringa oleífera es un cultivo originario del norte de la India pero sus múltiples propiedades se conocen igualmente en amplias zonas de África, como el sur de Nigeria o la región de Nsanje, en Malaui, donde ha dado buenos resultados. Para los konso de Etiopía, la moringa constituye la base de su alimentación.

También el Instituto de Investigación Forestal de Kenia ha llevado a cabo varios experimentos con esta planta, de los que ha obtenido grandes éxitos. Tal es así que en algunos lugares del este africano se conoce a este árbol como “el mejor amigo de mamá”; en el sur nigeriano se le llama idagba manoye, que literalmente significa “creciendo sin sentido”; en el valle del Nilo recibe el nombre de shagara al rauwaq, es decir, “el árbol que purifica”, por su uso en el tratamiento de aguas; en algunos lugares se denomina “palo de tambor”, debido a la forma de sus vainas, uno de los principales productos alimenticios de África, o el árbol del rábano picante, por el sabor de sus raíces.

De la moringa se aprovecha prácticamente todo, pero donde realmente adquiere una importancia decisiva es en la alimentación. El carácter “milagroso” de su poder nutritivo se debe a que es una especie que exige poco cuidado agrícola, crece rápidamente (hasta alcanzar entre tres y cinco metros en un año) y es resistente a la sequía. Esta última característica, unida al bajo coste de producción, convierte a la moringa en un cultivo.
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