Caracoles africanos reaparecen en el estado Aragua

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Luego de pasar más de un año latente, el caracol africano, conocido por su nombre científico como Achatina Fulica, vuelve a ser localizado en el estado Aragua, situación que ha causado inquietud en habitantes de varios sectores de la entidad por su rápida reproducción.

Se conoció que la proliferación del caracol fue detectada hace aproximadamente dos semanas, cuando representantes de la escuela La Democracia, en Maracay, denunciaron la presencia del animal. Al lugar, se apersonó el director nacional de la Oficina de Diversidad Biológica del Ministerio del Ambiente, Jesús Manzanilla, junto a representantes de ese mismo organismo en la entidad quienes hicieron un recorrido por la unidad escolar constatando una gran cantidad de moluscos.

Por la situación y ante el tamaño de la especie, el representante del despacho ambiental anunció que solicitarán apoyo de los ministerios de Salud así como de Agricultura y Tierra para emprender conjuntamente medidas de manipulación y recolección del caracol, según se desprende de un boletín de prensa enviado por la oficina regional del Ambiente del estado Aragua.

El molusco, que puede medir hasta 10 centímetros de largo, ha sido considerado por expertos como una amenaza para la agricultura y la diversidad biológica, pues devora en corto tiempo grandes extensiones de vegetación, siendo ese su principal alimento. Este animal no había sido visto en cantidades desde finales del año 2007 cuando un brote del molusco, de condición hermafrodita, acabó con una plantación de cambur ubicada en El Limón,

Medidas sanitarias Aunque autoridades del Ministerio del Ambiente se están haciendo cargo de la recolección del molusco en la unidad educativa, las principales recomendaciones para manipular el animal se enfocan en el uso de guantes, pues aún se desconocen las incidencias en la salud. El caracol de origen africano, tiene hábitos nocturnos, pero pueden verse en el día, especialmente cuando llueve, pues salen de sus áreas en búsqueda de refugios. En Mariño también han sido localizados.

Érika Guillén
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
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